Cuentan los colegas belgas que su país no es tan diferente a España o al resto de Europa a la hora de hablar del deporte femenino, y que hasta hace nada, cuando el jefe, o la jefa, le encargaba a un redactor encargarse de Lotte Kopecky o de carreras ciclistas de mujeres, este veía la tarea como un castigo, oh no, ¿no hay otro?, y que, sin embargo, ahora, los mismos redactores se comportan como ciclistas veteranos, chupan rueda uno de otros y esprintan para llegar los primeros a la redacción y así ser enviados a las carreras que, seguramente, va a ganar Kopecky, tan buena es la doble campeona del mundo.

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