A Juan Antonio Samaranch, candidato a la presidencia del Comité Olímpico Internacional (COI) siempre le preguntan por su padre, el presidente que durante sus 22 años de mandato (1980-2001) revolucionó la vieja organización, y antes que mostrar fatiga por la insistencia, otra vez explicar lo mismo, la utiliza para marcar distancias y como trampolín para elevar su programa. Así lo hizo el jueves en Lausana, donde se dirigió al COI reunido, como los restantes seis candidatos, y después habló con la prensa. Y respondió a la pregunta obligada. “Aprecio enormemente su legado [el de su padre], su ejemplo está siempre conmigo, pero las viejas fórmulas ya no valen”, dijo. “Nuestra obligación es acelerar los cambios”.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *