Red Bull no tiene ningún problema en reconocer que Ferrari ha proyectado para este Mundial de Fórmula 1 un monoplaza más rápido que el suyo. Haciéndolo, de forma indirecta subraya su capacidad para maximizar los recursos de los que dispone, que tampoco son pocos. Cualquier encuesta que se ponga a hacer uno por el ‘paddock’ revelará que el coche de ‘Il Cavallino Rampante’ es el más rápido de todos los que se miden este curso, por más que la estadística coloque allí arriba al de la marca del búfalo rojo. Superado ya el ecuador del calendario, la estrategia de Ferrari ha sido nefasta la mayoría de los domingos, una sensación generalizada y refrendada por las discusiones por la radio que públicamente han mantenido en las últimas fechas Carlos Sainz y Charles Leclerc, con los responsables de guiarles desde el muro.

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