<strong>Cuentan en Santander que Ali Syed, el indio que para comprar el Racing en 2011</strong> puso tres millones sobre la mesa -y otros dos después-, viajaba en avión privado, alquilaba Mercedes blancos en Bilbao porque no había en la capital cántabra, se hospedaba en la suite del Hotel Real, 80 metros cuadrados y enormes ventanales con vistas a la playa, y terminaba cenando cada noche en una pizzería.

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