Hasta la película más ñoña, esa típica historia de superación con final feliz, puede guardar un mensaje potente, o al menos, de inspiración. Así le ocurrió a la madre de Lucy Bronze (Berwick-upon-Tweed, Inglaterra; 30 años) cuando su hija regresó a casa angustiada después de enterarse que la FA (la federación inglesa) ya no la dejaría competir con sus compañeros. Se terminaba el fútbol mixto para la pequeña Lucy, de 12 años. Lo primero que hizo fue mirar a su marido, Jorge. Pero a él no le interesaba el fútbol. Después a su hermana, Julie, policía de profesión, que hasta consultó a un abogado. Nadie, sin embargo, tenía una respuesta para Diane Bronze, mucho menos para su hija.

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