El fútbol femenino ha llegado a un nivel de protagonismo que las jugadoras nos vemos expuestas a diario en las redes sociales. Para bien y para mal, el foco es cada vez más grande. Imagino que Paños habrá tenido que alejarse del teléfono después del partido de Alemania, donde falló como lo pudo hacer cualquier otra compañera y como cualquier persona. La corriente de comentarios negativos, que aunque caudalosa no es la mayoritaria, hace más ruido que daño. Porque por muy fuerte que una puede ser hay ciertas cosas que duelen, molestan y condicionan. No es agradable sentirte en el centro de la diana.

