LIV Golf, la liga saudí. LIV, 54 en números romanos, la cifra de hoyos que se juega en cada torneo de una competición que ha revolucionado el deporte con su montaña de dólares. El eco de la guerra truena en Saint Andrews por mucho que el Open no quiera que se hable del tema en una cita tan especial como esta 150ª edición. Son palabras malditas, como si fuera invocar al demonio. El enemigo ha de ser silenciado. Greg Norman, consejero delegado de LIV, no fue invitado a la tradicional cena de los campeones pese a ser un doble ganador de la Jarra de Clarete (1986 y 1993). Ninguno de los 24 golfistas alistados en la liga saudí que compiten en este Open tuvo un micrófono oficial en las ruedas de prensa previas. Y los grupos más destacados de las dos primeras rondas han sido confeccionados únicamente con las estrellas fieles al circuito americano. Los rebeldes parecen unos apestados en Saint Andrews.

