El día siguiente mide el temple de los campeones, su orgullo, su rabia. ¿Qué hizo Eddy Merckx, la soberbia hecha ciclista, después de que Luis Ocaña le destrozara como un torero destroza a un toro en la plaza en el Orcières-Merlette de 1971? Atacar, atacar, atacar. Atacar con todo el equipo, y el mechón blanco de Rinus Wagtmans guiándolos, en una etapa que era un descenso prolongado de los Alpes a Marsella. Y siguió atacando en todos los descensos que le quedaban al Tour, hasta que el español cayó.

