Después de batir a Petra Kvitova, doble campeona en Londres y una de las tenistas con mejor pedigrí de los últimos tiempos, Paula Badosa sonríe y regala besos a tutiplén a las gradas de la Centre Court. “He oído que gritaban mi nombre y no lo esperaba, la verdad, porque estaba jugando contra Petra…”, dice a pie de pista, con el billete para la segunda semana del torneo en el bolsillo (7-5 y 7-6(4), tras 2h 05m) y feliz de haber superado a una tenista que supone un espejo. La checa, ya de vuelta, 32 años y querida como ninguna en el vestuario, ha ido dejando huella y la catalana rebobina.

