El pasado 9 de enero, <strong>Roberto Martínez cogió los mandos de la selección de Portugal</strong> tras el batacazo sufrido por los lusos en el Mundial de Qatar y con una premisa clara: <strong>»Tenemos que soñar alto»</strong>. Dicho y hecho, pues apenas cinco meses después, el entrenador español ha hecho que todo un país vuelva a creer en su selección nacional. Los motivos: sus <strong>cuatro victorias en sus cuatro primeros partidos como seleccionador</strong>.

