Aquí hay trampa. De entrada, porque en lugar de comparecer Fils lo hace otro Arthur, otro francés. Se llama Rinderknech, llega con un par de partidos en las piernas –repescado, pero rodado– y le hace pasar un mal trago de aúpa a Carlos Alcaraz, que al final se recompone y salva este estreno áspero de Queen’s: 4-6, 7-5 y 7-6(3), tras 2h 33m. Al final sale del lío el número dos, quien si hace un par de días ya deslizaba que lo que viene es harto difícil –“en hierba no tengo tanta experiencia y los partidos que he jugado me han costado mucho”–, encuentra otro motivo para la sospecha: con solo seis intervenciones hasta ahora en un registro tan particular como el presente, los peligros se multiplican. No hay lugar seguro ni adversario asequible. En todo caso, gana tiempo –luego otra oportunidad para engrasarse de cara a Wimbledon, a partir del 3 de julio– y el jueves tendrá una cita con el checo Jiri Lehecka, verdugo un par de horas antes del malagueño Alejandro Davidovich (7-6(4) y 6-3).

