Entré en las categorías inferiores del Real Valladolid CF a los 11 años. Venía de jugar en el CD Parquesol, un equipito de barrio de Valladolid, y me impresionó llevar de repente la misma camiseta que los futbolistas del primer equipo. Nos fijábamos mucho en ellos las tardes en las que íbamos al Estadio Municipal José Zorrilla con los compañeros de equipo. Es curioso cómo defender el mismo escudo nos acercaba a nuestros ídolos, pero a la vez sentíamos que habitaban un mundo inalcanzable, que eran figuras semidivinas. ¿Te imaginas que un día estoy yo ahí?, me atrevía a soñar algunos días. Era una esperanza vaga, un deseo enunciado con la prudencia de quien sabe la dificultad del camino. Nunca imaginé que se cumpliría tan solo ocho años más tarde, el pasado 18 de febrero.
El club de la élite que más apostó la pasada campaña por los canteranos
El Real Valladolid CF se convirtió en el equipo de LaLiga Santander 2022/23 que más canteranos ha hecho debutar esta temporada: siete futbolistas (Iván Fresneda, Roberto Arroyo, Álvaro Aceves, David Torres, Tunde Akinsola, Manuel Pozo y Lucas Rosa), según datos de Transfermarkt. Su presencia no ha sido solo ocasional para cubrir bajas, ya que algunas piezas como los laterales Fresneda o Rosa o el central Torres han tenido un gran protagonismo en el equipo. Una circunstancia que se explica por su calidad individual y también por la apuesta decidida del club por “acelerar procesos” y dar “más protagonismo a los jóvenes”, explica Fran Sánchez, director deportivo vallisoletano. “Cuando me llamó Ronaldo [presidente del Real Valladolid] hace dos años me dejó muy claro que la estrategia pasaba por apostar por gente de la casa y mirar antes hacia adentro que hacia afuera para configurar la plantilla”, asegura.
Sánchez explica que todos en el club están alineados con esta filosofía, incluida una figura como la del entrenador, que suele ejercer su función en etapas más cortas que un director deportivo o un presidente. “Los que traemos deben encajar en este proyecto. Prueba de ello es que el míster [Paulo Pezzolano] lleva a entrenar dos o tres días a la semana al 60 o 70% de los jugadores del Promesas para seguirlos y para que estén integrados en la dinámica del primer equipo”, argumenta.
El propio Sánchez, que pese a su juventud (34 años) lleva una década en la élite, ha vivido en sus propias carnes lo que significa entrar a un mundo profesional a una temprana edad. En la gestión del talento joven insiste en la importancia del entorno, en dar la mayor estabilidad y facilidades a los jugadores y en hablarles siempre con honestidad. “Mi esencia es tratarlos como lo que son, personas. Los futbolistas también pueden tener problemas como cualquiera y mi misión es ver cómo puedo ayudarlos en todo momento”.

