Si veis un partido del Cádiz CF en televisión seguro que me reconocéis. Soy la señora vestida de amarillo con un megáfono que se sienta justo detrás de los banquillos. La que no para de animar, la que grita, canta y baila en su asiento, la señora a la que muchos jugadores dan un beso cuando salen a calentar antes del partido. Tengo 76 años, me llaman cariñosamente la Tata Pepa y no me da ningún reparo reconocerlo: con el paso de los años, me he convertido en toda una personalidad en el Estadio Nuevo Mirandilla.

