Una de las cosas más divertidas del teatro hecho por Roberto Soldado este sábado mientras se jugaba el ascenso, perdiendo un tiempo precioso que necesitó su equipo después, haciéndose el golpeado y protestando al árbitro como si le acabase de estafar Afinsa, es que muchísima gente haya salido a atacarlo por su ideología, al parecer cercana o inspirada o inspiradora del famoso partido político Vox. Al subrayar sus filias pareciera que Soldado, en caso de ser del partido PSOE o Sumar, o de ser nacionalista corso, tuviese licencia para hacer futbolísticamente lo que le dé la gana por ser políticamente amigo. Como si la política fuese más importante que el fútbol; como si la ideología pudiese condicionar lo que pasa en un campo, lo más sagrado del mundo después de la cuna de un hijo.

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