En uno de los territorios más espinosos, donde se había estrellado en el Mundial de Qatar, contra Croacia, el equipo más dominador de la suerte de los momentos límite de la prórroga, en una caldera ambiental en contra, España volvió a coronarse con un trofeo, bajo la batuta de un técnico que atravesó semanas en entredicho y con la última fotografía de un lateral embocando a lo Panenka el penalti definitivo de la tanda de desempate a Livakovic, el portero que más domina esa suerte en el mundo junto al argentino Dibu Martínez.

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