Que Magnus Carlsen se marche de un torneo sin ganar una sola partida (en la modalidad clásica) no había ocurrido desde 2007 cuando, a los 16 años, empezaba a emerger en la élite del ajedrez. Ahora le ha ocurrido en el torneo privado más duro del año, el Norway Chess, que ha terminado este viernes en su país, Stavanger (Noruega). Y justo cuando más necesitaba demostrar, a los 32 años, que sigue siendo el mejor a pesar de su renuncia al título mundial, que desde el 1 de mayo posee el chino Liren Ding.

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