El coliseo de Roma echó el cierre al <strong>Giro de Primoz Roglic</strong>. Un escenario único, magestuoso, con una épica que se eleva muy por encima del espectáculo que se ha brindado en esta <strong>’Corsa Rosa’ estrepitosa, accidentada y alejada de cualquier romance</strong>. Tras una primavera monumental de clásicas, la primera gran vuelta del calendario ha supuesto un pinchazo para el espectáculo.

