Calor y humedad del Tíber. El final del Giro imita los finales en julio del Tour, y un sprint sobre los sampietrini, las desiguales piedras que pavimentan las calles de la capital, que regala a Mark Cavendish, del Astana, lanzado por Fernando Gaviria, del Movistar, y por su amigo Geraint Thomas, del Ineos, su primera victoria en esta edición, la 17ª de su vida en la corsa rosa, y se conmueve el chaval de la Isla de Man, de 38 años, y dice, “llevo el Giro e Italia en el corazón, y ganar la última etapa que disputo emociona”. Y, después, la coronación de Primoz Roglic en rosa en Roma, junto al Coliseo, la arena de los gladiadores como él, sobre su bici rosa, por Sergio Mattarella, presidente de la República. En el podio le acompañan Thomas, de 37 años, segundo, a 14s, y el portugués João Almeida, de 24, tercero, a 1m 15s.

