En 2003, justo un día antes de volar hacia París para participar en su primer Roland Garros, Rafael sufrió una tonta caída, cosa de niños, cuando un compañero del Club Tenis Manacor le levantó la red, tropezó y se fracturó un brazo. Al año siguiente, y sin que por aquel entonces tuviéramos noticia aún de su lesión en el pie izquierdo, se lo rompió en Estoril y vio de nuevo su participación en el grande francés denegada. Como es sabido, finalmente no sólo pudo debutar en 2005, sino que ganó el primero de los catorce trofeos que ha levantado en la Chatrier.

