<strong>Ha tenido que esperar hasta la última jornada, pero… la pesadilla del Granada no ha durado mucho</strong>. Desde que hace poco más de un año, aquel penalti errado por Jorge Molina el 22 de mayo condenaba al equipo nazarí al descenso, <strong>volver a la máxima categoría se había convertido una obsesión en el club andaluz</strong>, decidido a retornar a la mayor brevedad posible, una misión que ha completado después de una temporada colmada de obstáculos, incluido un cambio de entrenador, que el conjunto nazarí ha sabido ir sorteando hasta alcanzar la meta.

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