<strong>Dabi Ceballos </strong>debe ser el jugador del Real Madrid más feliz tras el partido en el Pizjuán. Y no por los tres puntos, sino por conservar su pierna. La entrada de Acuña, en un partido sin trascendencia, es de las que rompen carreras. Y más si apuntan al maltrecho tobillo del ex del Betis. Una patada que sobraba y que vio a la perfección Soto Grado.

