Fernando Alonso rozó como nunca la pole número 23 de su carrera deportiva en Mónaco, de la que le separaron apenas 80 milésimas, que se las tuvo que inventar Max Verstappen,<strong> con el coche más dominante de la F1 moderna, tocando dos veces el muro y tirando de tres vueltas en la Q3, algo inusua</strong>l. «Estoy empujando como un animal», dijo tras la Q2. «Ya lo veo, tio», fue la respuesta de su ingeniero.

