El Borussia Dortmund rindió la Bundesliga después de abrazarla en una de las jornadas más dramáticas que se recuerdan en el desenlace del campeonato alemán. Solo tenía que vencer en su campo al Mainz, que venía de perder cuatro partidos consecutivos con 13 goles en contra. El rival era un coladero. Un equipo que no competía por nada, defendido por un portero imberbe, Finn Dahmen. Al Dortmund lo acompañaban 80.000 fanáticos en el legendario Westfalenstadion, el estadio más caliente al este del Rin, epicentro de una concentración de fans en peregrinaje hacia la gran celebración. Todo propiciaba un carnaval. Pero a los 15 minutos, el central Hanche-Olsen cabeceó el 0-1 en el primer palo, tras un tiro de esquina. Fue el primer gol de Hanche-Olsen en dos años de carrera. El comienzo de la pesadilla en el Ruhr y el alirón en el estadio del Colonia, escenario de la conquista del 11º título consecutivo de liga del Bayern, ganador por 1-2 con un gol de Jamal Musiala en el minuto 89.

