A falta de bares en una ciudad plagada de pubs, los grafitis rompen el entorno aburrido del Etihad. Unas horas antes del partido, a 100 metros del estadio del City, dos jóvenes terminaban de perfilar los rostros de Jack Grealish y Ederson Moraes. Muy cerca de allí, la cara de Pep Guardiola ya estaba hecha hace días. “La perfección es parte de mi trabajo”, se leía sobreimpresionado en el mural.

