La serie entre <strong>Real Madrid y Partizán de Belgrado (2-2) de cuartos de final de la Euroliga </strong>vivirá, por siempre, marcada por lo vivido en el segundo encuentro del WiZink Center. La derrota blanca que supuso el 0-2, la batalla campal del parqué y una eliminatoria que pasó a la capital serbia con el infierno como fondo. Una batalla sin cuartel que llega a su último capítulo, el quinto encuentro. Y que vivirá una reminiscencia de aquel segundo encuentro más allá de los jugadores. <strong>Con su árbitro, el letón Olegs Latisevs.</strong>

