El pliego de sucesos y hechos extraordinarios de los Osasuna-Madrid resulta tan extenso que su rastro aparece hasta en la gran nevada de Filomena. El peor temporal en décadas era de lo poco que faltaba por ver en un duelo que ha tenido un cochinillo vestido de blanco trotando en el campo, un encuentro suspendido por lanzamiento de petardos, Míchel diciendo que prefería “perder un partido antes que la vida”, la victoria más recordada de la historia rojilla (0-4), piques entre jugadores en una autopista, y el primer árbitro castigado con la nevera. Entre otras muchas cosas. Y también nieve. Aquel fin de semana de 2021, ese era el partido del sábado por la noche y, con los aterrizajes suspendidos en Barajas, el avión del equipo blanco fue el último que pudo despegar el viernes, para enfado de Zinedine Zidane, justo antes de que la ciudad quedara completamente aislada.

