Arsenio Iglesias Pardo, santo y seña del Deportivo, ha muerto este viernes en A Coruña a los 92 años de edad. Es el adiós de un personaje incomparable, jugador, entrenador, le llamaban brujo, sabio y zorro. Él decía que no era ninguna de las tres cosas. “Si acaso zorro porque a veces no aclaro bien los motivos por los que hago las cosas”, confesaba. Como futbolista trazó una carrera entre 1951 y 1966. Pasó por Deportivo, Sevilla, Granada, Oviedo y Albacete y dejó pátina de delantero bullidor. Pero como realmente destacó fue como entrenador. Y lo hizo cuando casi todos, incluso él, creían finalizada su trayectoria.

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