Empieza a ser familiar el fotograma. Carlos Alcaraz se aproxima a la red y cede el paso a su rival, acogotado, reflexivo, rendido a la evidencia: hoy por hoy, superar al murciano viene a ser algo así como clavar un triple mortal con tirabuzón. Difícil, difícil de verdad. Lo intentó por todos los medios el ruso Karen Khachanov, pero se estrelló contra el muro que ha levantado el actual número dos, excelente en la rectificación del segundo set. Cuando todo apuntaba a que el duelo se dilataría, sacó el libreto y a su estilo, inventado filigranas y arrancado el oooohhhh de la grada, se levantó, recondujo (6-4 y 7-5, en 1h 50m) y certificó su acceso a las semifinales de este Masters de Madrid. Saber escapar, saber vencer. En ellas se medirá el viernes con el alemán Daniel Altmaier (92º) o el croata Borna Coric (20º).

