Checo Pérez va a más, hasta el punto de que <strong>está poniendo contra las cuerdas a todo un Max Verstappen</strong>, de quien se pensaba hasta ahora que era imbatible a igualdad de mecánica. El mexicano, a sus 33 años, es un nuevo <strong>ejemplo de que la madurez en la Fórmula 1 aporta recursos extra</strong>, tanto para leer las carreras como a la hora de aplicar soluciones a ciertos problemas por lo que ya se pasó con anterioridad.

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