De la batalla del WiZink a la caldera de Belgrado. La serie de cuartos de la Euroliga entre el Real Madrid y el Partizán pisa este martes (20.30, Dazn) la pista del Stark Arena de la capital serbia en una situación crítica para el conjunto blanco, con un 0-2 en contra que nadie ha remontado nunca en la historia de la Copa de Europa, y sobre todo bajo un ambiente muy encendido después de la pelea entre jugadores de los dos equipos el jueves pasado en el pabellón madridista. El intercambio de puñetazos avergonzó al mundo del baloncesto y se saldó con 50.000 euros de multa para cada club y un parte de sanciones que afecta a cada plantilla: cinco partidos de suspensión a Yabusele, que volteó violentamente a Exum con una llave de yudo que lesionó al escolta australiano; dos partidos a Kevin Punter, que se encaró con Llull tras la falta antideportiva del capitán en el origen de los altercados y luego sacó el puño a pasear; y un partido a Deck y a Lessort, que también hicieron de púgiles en el ring del Palacio.

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