<strong>El Real Madrid ya está en su búnker particular en Belgrado</strong>. Sin ningún inconveniente en su llegada al hotel situado en la zona de la ‘Novi Beograd’, a unos 20 minutos a pie del Stark Arena y alejados del bullicio del centro de la capital serbia. Eso sí, en la carretera había una declaración de intenciones.<strong> «No se duerme», colgaba de uno de los puentes. Es una final y en el Partizán se lo toman como tal</strong>.

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