Lo que empezó como el nuevo formato Sprint, sin sesiones de entrenamientos inocuas, como sucede en los grandes premios tradicionales,<strong> a punto estuvo de acabar como el rosario de la aurora</strong>. Hubo piques variados (que no Piquets), toques por doquier y riesgo máximo para <strong>unos pilotos que están siendo llevados al límite de sus capacidades de concentración, </strong>especialmente con la agenda ideada por Liberty Media y Stefano Domenicali para los nuevos sábados.

