Más intenso, más poderoso en la zona, más acertado, más concentrado, más rápido en las transiciones, mejor pasando, más coral… y pueden seguir poniendo todas las virtudes que se les ocurran. Así de completa fue la puesta en escena en los cuartos de final de un Barcelona imperial que pasó por encima de un Zalgiris horripilante (91-69).

