Los jugadores del Sevilla celebraban felices el 3-0 ante el Manchester United en el vestuario. José Luis Mendilibar salió un momento de la caseta para saludar a dos amigos. Cientos de aficionados sevillistas que festejaban el pase a las semifinales de la Liga Europa comenzaron a corear el nombre del entrenador vasco, quien, abrumado, respondió al cántico y entró de nuevo en los vestuarios. El Sevilla se había clasificado para su séptima semifinal de la Liga Europa en otra noche mágica en el Sánchez Pizjuán. Algo impensable antes de la llegada del veterano entrenador, de 62 años, al banquillo. El Sevilla había hecho el mejor partido de una temporada gris que, sin embargo, puede cerrar de manera estupenda. Especialmente porque es otro desde la llegada de Mendilibar.

