Ya avisó Carlitos a su llegada a Barcelona de que siempre juega a tope y nunca va con el freno de mano por mucho que se cuestione si su frenesí le podrá pasar factura en el futuro. El murciano quiso demostrar que no iba con el freno motor, pero se encontró con dos rocas en el camino. Una se llamaba Roberto Bautista (número 24 del ranking) y la otra fue el fuerte viento que había a primera hora de la tarde en Pedralbes. Tuvo que sudar Alcaraz para llevarse un partido, que fue una batalla, que empezó en punto muerto y acabó a trompicones tras una hora y 53 minutos. “Era muy complicado jugar hoy al mejor nivel. El día no ha sido fácil con el aire, pero los partidos hay que sacarlos con viento y sin viento”, asegura Alcaraz a pie de pista después de adaptarse a las circunstancias del partido.

