La<a href=»https://www.marca.com/futbol/primera-division/cronica/2023/04/16/643c3eab46163f7e7e8b45a2.html»> derrota contra el Sevilla</a> condena al <strong>Valencia </strong>a un final de temporada <strong>infernal</strong>. El equipo está a <strong>cuatro puntos de la salvación</strong> -tres más el <em>goal average</em> perdido con el Almería- pero no le queda ni la sombra de la <strong>reacción que provocó la llegada de Baraja</strong> en sus dos primeros partidos en <strong>Mestalla</strong>. El efecto reconstituyente del técnico vallisoletano ha sido efervescente. Tras la subida de la espuma, el equipo ha vuelto a contraerse y, en ocasiones, a arrugarse ante rivales que pelean por el mismo objetivo. El Valencia necesita un <strong>milagro</strong>. Traducido en términos numéricos: en nueve jornadas, tiene que <strong>ganar dos partidos más</strong> que <strong>Almería, Getafe, Cádiz o Valladolid</strong> (le queda un enfrentamiento directo ante estos dos últimos).

