Se habla mucho de los hermanos Williams en las últimas semanas, y no es para menos. Al mayor, Iñaki, que llevaba meses de sequía, se le ha abierto el grifo de repente y ahora no para. Marcó ante Osasuna en la Copa, después en Cornellá para dar la victoria al Athletic y lo hizo por partida doble para sentenciar el derbi vasco, lleno de pasión como siempre, y que se lo llevó el equipo más determinado a hacerlo. La Real no salió tan convencida, pese a su mejor clasificación liguera, y lo acabó pagando en el lugar que más duele: San Mamés.

