Los deportistas neerlandeses no suelen tener filtro, véase a Van Gaal, o a Johan Cruyff. Sinceridad le llaman. Gana Ide Schelling en Leitza, sonríe por haberlo hecho, pero le ponen un micrófono delante y despotrica. “No entiendo cómo la UCI permite finales como éste”, y se congratula: “Por fortuna no hubo caídas, porque era una bajada perfecta para que llegaran los accidentes”. Cinco kilómetros de descenso hasta Leitza. El problema no es la bajada, sino que llegaban setenta ciclistas juntos a la cima de Arkiskil después de once kilómetros de ascensión en los que nadie quiso romper el pelotón.

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