En México desean con veladora en mano que Checo Pérez se transforme en Nico Rosberg. El piloto alemán fue durante cuatro temporadas la sombra de Lewis Hamilton en Mercedes. Era una fraternidad y una amistad en Mercedes, donde Hamilton ganó dos títulos y Rosberg se limitaba a ser el escudero. En 2016 se rompió todo cuando Rosberg quiso dejar de ser visto como el número dos. Así que se dispuso a competir de manera feroz que, al final de la temporada, se coronó campeón. Una semana después de la hazaña, el alemán se retiró. Pérez, ya este año, elevó las expectativas cuando ganó con galones la segunda carrera en Arabia Saudí y mostraba un mayor entendimiento arriba del Red Bull en su tercer año. En el Gran Premio de Australia, el mexicano terminó en la quinta posición tras iniciar desde el fondo de la parrilla. Un buen resultado, aunque lastra sus aspiraciones de pelearle el título a Verstappen.

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