La Virtus y sus aficionados tardarán años en olvidar la cara -y sobre todo el giro de muñeca- de Mario Hezonja, artífice del triunfo del Real Madrid en Bolonia (79-96) y que permite a los blancos quedarse a un triunfo de asegurar el factor cancha en los playoffs de cuartos de final, lo que históricamente suele ser sinónimo de tener pie y medio en la Final Four.

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