A los ocho minutos Francia superaba a Países Bajos por dos goles. En el minuto 22 llegó el tercero, a la media hora de juego el púbiico que atestaba Saint-Denis empezó a hacer la ola y un poco antes del descanso comenzó a cantar La Marsellesa entre un contínuo agitar de banderas tricolores. Horas después de que el Monumental argentino recibiese a la selección campeona del mundo con las inacabables muestras de júbilo y emoción, el templo del fútbol galo lamió las heridas de la derrota en el ya histórico cara y cruz final de Qatar. Francia sigue a lo suyo, como un martillo en el inicio del proceso clasificatorio de la próxima Eurocopa, incontestable (4-0) para Países Bajos, diezmada por la ausencia de piezas como Gakpo, De Ligt o Botman convalecientes de una intoxicación alimentaria que le sirve como coartada a Ronald Koeman en su regreso al combinado oranje.

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