Los Pirineos son infinitos, dice el guía de alta montaña francés Rémi Thivel, un alpinista de raza que ahora compagina escalada y ciclismo de alforjas. Y no necesita viajar constantemente a los Alpes, o a la cordillera del Himalaya para sentirse más escalador: en los valles pirenaicos, tanto al sur como al norte de la cordillera, es capaz de encontrar las dosis de soledad, aventura y compromiso que siempre ha perseguido. Descubrir los Pirineos de oeste a este debería ser una peregrinación de obligado cumplimiento a pie, en coche o en bicicleta. Pero para viajar a la velocidad adecuada, esa que permite avanzar sin perderse los detalles del paisaje, de la vida local, de los cambios de escenario, nada como una bicicleta.

