El lujoso proyecto. Desde siempre me he preguntado si el PSG tiene sentido. Ahora llegó el momento de preguntarse si tiene remedio. En lo deportivo siempre está por debajo de sus sueños de grandeza; en lo económico no hay proyecto que alcance a compensar el dispendio y, en lo que atañe a sus aspiraciones propagandísticas, ya habrán comprobado que el que no gana partidos tampoco gana prestigio. Todo es artificio en el Parque de los Príncipes. Sin raíces que ayuden a la memoria a construir historias con las que fabricar identidad y sin contexto que empuje a la competitividad, todo parece consistir en un desfile de figuras a las que solo les falta una pasarela. Si viviera en París yo sería un espectador seguro en cada partido porque amo a los Messi, Mbappé, Neymar y la constelación de estrellas que, como los insectos, se sienten atraídos por las luces de París. Lo que no sería jamás es hincha.

