Llegó tarde. Pascal Siakam no comenzó a practicar el baloncesto de forma organizada hasta bien entrados los 17 años. Pero llegó para quedarse. Ni siquiera ocho después se proclamaba campeón de la NBA, con los Raptors de Toronto, resultando además pieza clave en aquel hito, el mayor de la franquicia canadiense en su historia. Otros cuatro años más tarde ha llevado su baloncesto a la máxima vanguardia, la fusión técnica y posicional.

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