Encontrar el punto de rendimiento esperado en Rodrigo de Paul y en Nahuel Molina ha sido una tarea constante en el día a día de Diego Pablo Simeone. Campeones del mundo con Argentina, ambos han sido objeto de charlas individuales y de elucubraciones del técnico para tratar de explicar cómo dos futbolistas contrastados no mostraban el nivel de juego que provocaron sus llegadas desde el Udinese italiano. La de De Paul, en 2021, a cambio de 35 millones de euros, y la de Molina, el pasado verano, por 20. La reciente conquista del Mundial parece haberles insuflado una confianza que no mostraban en sus comparecencias con el Atlético.

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