<strong>Nacho Fernández</strong> ha dado la vuelta a una situación delicada para él, quizá la más complicada que ha vivido como jugador del primer equipo del Real Madrid. La consolidación de la pareja formada por <strong>Alaba </strong>y <strong>Miltao </strong>y la llegada de <strong>Rüdiger </strong>le cerraron las puertas del once y redujeron su tiempo de juego. Tan sólo una presencia en el once en las primeras dieciséis jornadas de <strong>Liga</strong>, compensadas con tres en la fase de grupos de la <strong>Champions</strong>, no eran suficientes para un jugador que, la temporada pasada, jugó hasta 42 partidos.

