Resulta sorprendente la falta de actividad en la zona noble del Santiago Bernabéu durante este mercado de fichajes. Cualquiera puede comprender bien la insistencia con la atrevida y exitosa apuesta por los jóvenes, caso de <strong>Vinicius</strong>, <strong>Rodrygo</strong>, <strong>Camavinga </strong>o <strong>Tchouaméni</strong>. Aunque <strong>Reinier </strong>no haya funcionado aún y <strong>Endrick</strong>, por su extraordinaria bisoñez, suene a incógnita, la estrategia de apostar fuerte por valores de futuro ha sido un rotundo acierto con rendimiento casi inmediato.

