Es más de la una de la madrugada en el aeropuerto de Estocolmo, ya vacío de viajeros, salvo por las selecciones de balonmano de España y Dinamarca, obligadas por el caótico calendario del Mundial a coger un chárter después de disputar su semifinal en Gdansk (Polonia) para trasladarse a la capital sueca. Solo un día y medio después, los Hispanos se juegan el bronce contra la anfitriona (18.00), mientras el conjunto danés buscará ante Francia (21.00) lo nunca visto: el tercer título mundial consecutivo.

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