El agujero de juego y resultados en el que anda metido el Madrid este 2023 ha tenido en el centro del campo uno de sus puntos críticos, si no el que más. Mientras el resto de parcelas todavía han encontrado en esta pronunciada caída post Mundial algún mínimo punto de enganche, incluso una recuperación total bajo palos con Courtois, en la medular la quiebra ha resultado enorme. No ha estado ni para el toque ni para el quite. No ha pesado en la organización atacante y aparece bajo la lupa de los problemas defensivos del equipo, más allá de los errores individuales en la zaga, que tampoco han sido escasos.

