Un gol de Robert Navarro en el inicio fue suficiente para sellar un pasaporte que permite acceder a cuartos de final a la Real Sociedad. El Mallorca, que salió despistado, se queda fuera por cinco minutos de pasmo. No es que Javier Aguirre, por su veteranía, y porque lo ha visto todo en su carrera como jugador y como entrenador, sea una persona proclive a asustarse por lo que sucede sobre un terreno de juego, pero le tuvo que dar un vuelco el corazón cuando sólo habían pasado cuatro minutos y la Real Sociedad ya había fabricado cuatro ocasiones de gol, dos de ellas bastante claras. Y si no era susto, sí un cabreo considerable por la defensa blandurria de su equipo, un merengue teñido de rojo.

